Motores, no páginas sueltas
Sistemas que sirven a varias marcas desde el mismo código, cada una con su identidad, su idioma y su despliegue. Añadir una empresa es añadir una configuración, no reescribir el sitio.
Producto, ingeniería y despliegue · Un solo interlocutor · Cada proyecto, medido desde el primer día.
Ver los proyectosSistemas que sirven a varias marcas desde el mismo código, cada una con su identidad, su idioma y su despliegue. Añadir una empresa es añadir una configuración, no reescribir el sitio.
Rutinas que preparan el material de cada día —imágenes, textos, enlaces— y lo dejan listo. Nada sale hacia un tercero sin que una persona lo lea y lo ordene.
Los dos idiomas se validan al arrancar: un texto sin traducir rompe el build. Así no aparece un hueco en pantalla delante de un cliente, que es donde nadie lo quiere descubrir.
Despliegue, dominio, certificado, cabeceras de seguridad y pruebas de navegador sobre el build real. Lo que se entrega es una dirección que se puede abrir.
Un agente de voz que atiende la llamada, entiende el vocabulario clínico y agenda la cita de valoración. Al colgar deja escrito quién llamó, por qué tratamiento preguntó, si quedó cita y si preguntó por precios. Y lo que no le toca —una complicación, un posoperatorio, un reclamo— lo marca para que lo vea el equipo médico, en vez de improvisar una respuesta.
La primera pasada de cualquier proyecto es restar. Lo que no se va a poder mantener no se construye, y lo que el negocio no necesita todavía se escribe como pendiente, no como código.
Cada regla que de verdad importa —el dinero en céntimos enteros, las fechas en UTC, los destinos contra lista blanca— tiene un test que la sujeta. Una intención sin test es una intención.
Sale a producción con su dominio y sus cabeceras, y desde el primer día se sabe qué está pasando dentro. Un panel con números reales vale más que una reunión de seguimiento.
Nada que salga de aquí, y se puede comprobar abriendo el repositorio. No hay analítica ni píxeles: las tipografías se sirven desde este mismo dominio y la política de contenido del sitio prohíbe pedirle nada a un servidor ajeno. Lo único que se guarda es el idioma que elegiste. Por eso tampoco hay formulario.
Por alcance, y después de la primera conversación. Aquí no hay tarifa publicada ni número de semanas, porque un plazo escrito en una página pública es un contrato firmado antes de saber qué se construye. Lo que sí se cierra antes de empezar es qué entra y qué no.
Una dirección que se puede abrir: despliegue, dominio, certificado, cabeceras de seguridad y pruebas de navegador sobre el build real. No un archivo comprimido ni una demo que haya que arrancar en otra máquina.
Se validan al arrancar. Un texto sin traducir rompe el build, así que no aparece un hueco en pantalla delante de un cliente, que es donde nadie lo quiere descubrir. Esta misma página se sirve así.
480horas al año
48 semanas laborables, y la cuenta sale de ahí. Dice lo que hoy se va en ese trabajo, no lo que se ahorraría: cuánto de eso se puede automatizar depende de qué sea, y eso se mira antes de prometer nada.
Cuéntamelo y te digo, en una conversación y sin compromiso, si tiene sentido construirlo y cuál es la versión más pequeña que ya te serviría.